“Toda verdad pasa por tres etapas. Primero se la ridiculiza. Segundo, genera una violenta oposición. Tercero, resulta aceptada como si fuera algo evidente”

-Arthur Schpenhauer

domingo, 17 de julio de 2011

Ne me quitte pas {Edgar}

En un momento se pasó por mi mente el hecho de que podría llegar a lanzarme algún hechizo por mi molestia, pero simplemente me lanzó una mirada fulminante y me retrucó con comentarios que, debo admitir, fueron muy hirientes.
Correr hacia los brazos de Xavier... esas palabras retumbaron en mi cabeza durante los segundos que mantuve fija mi mirada en sus ojos, que miraban hacia la salida, y por la cual mi cuerpo le impedía el paso.
Sentí una especie de puntada en el pecho, como de angustia, y al mismo tiempo, una gran presión en la sien y en la mandíbula... al parecer había superado todo lo que nos había pasado... y al parecer realmente estaba con aquél McKenzie...
-Perfecto -asentí. Torné mis ojos hacia el piso, como si realmente todo estuviese perdido -Haz lo que quieras, Rachel. No te molestaré más.
Crucé mi mirada con la suya, con resignación, pero torné mis ojos rápidamente hacia el reloj.
-Suerte con McKenzie-exclamé, y me di vuelta, comenzando a caminar para irme hacia cualquier lugar lejos de ella.

Ne me quitte pas {Rachel}

Con lo que me volvió a decir, me dieron muchas ganas de sacar mi varita y hechizarlo o lanzarle un maleficio, pero mi cordura estaba primero que todo, no quería que me expulsaran y tenía que cuidarme de no tentarme, la gente estúpida estaba por todos lados y no podía actuar de una forma descabellada cada vez que me encontrara con una.

Respiré profunda y cuando iba a responderle con algo mucho más hiriente sentí que se había acercado más de lo normal entre dos personas que se detestan, oí lo que me dijo y salí del trance en el que me encontraba, me giré nuevamente esta vez fulminándolo con mi mirada - Súperalo Bones, lo nuestro hace mucho que acabó y si quieres volver a conquistarme créeme que así no lo conseguirás - dije negando con la cabeza, - y ahora si me disculpas, tengo cosas realmente importantes en que gastar mi valioso tiempo, como por ejemplo en correr hacia los brazos de Xavier, él si que vale la pena - continué parándome en frente de él, se había puesto de manera tal que me obstruía la pasada hacia la salida.

Ne me quitte pas {Edgar}

-¡Qué bien, qué bien! -continué luego de escuchar sus burlas -¡Veo que has perdido la poca dignidad que tenías! -proseguí, lanzando una carcajada, luego de ver que trataba de ignorarme.
Hice unos pasos más hasta acercarme a ella, que miraba hacia el exterior, apoyada sobre el barandal.
-Aunque yo no estaría tan seguro con eso de que el romance acabó -susurré, también con tono burlón, muy cerca de su oído. Mi pecho rozó su espalda y con mi mano izquierda acaricié su hombro, pero corté con aquella situación rápidamente, recostando mi espalda sobre la baranda y cruzando mis brazos, a modo desafiante. Su piel se sentía realmente suave, y su perfume no tardó en ponerme la piel de gallina.
Lo cierto es que sin dudas había sido la mujer de mi vida, y la había extrañado muchísimo. Y al volver, no sólo me había cautivado con lo increíblemente hermosa que se veía, sino que su nuevo carácter me había sorprendido. Quizás el hecho de que me ignorara la mayor parte del tiempo era lo que me excitaba y hacía que quiera molestarla o al menos llamar su atención; lo nuestro había sido algo muy fuerte pero enfermizo... y en cierta forma, estábamos pagando las consecuencias.

Ne me quitte pas {Rachel}

Recién cumplida una semana en Hogwarts, había sido todo muy agradable estos últimos tres días, por el solo hecho de haberme reencontrado con mis más viejas amistades y con Edgar, aunque a vista de todos no reconocía que me agradaba el volver a verlo ni mucho menos tener que lidiar nuevamente con todo el rollo amoroso.

Estos últimos años había hecho todo lo humanamente posible para sacármelo de la cabeza porque había comprendido que el amor solo debilita, y que amando uno no puede conseguir el propósito de la vida, por lo que lo mejor de la vida era pasarlo bien sin tener que relacionarse con nadie.

Para agregar lo bien que estaba yendo casi todo en mi nueva escuela, hoy había despertado una hora más tarde de lo que despertaba generalmente y lo mejor de todo había logrado conciliar el sueño, por lo que significaba que mi humor era buenísimo en el día de hoy, me levanté rápido, saludé a mis compañeras de habitación, no pudo causarme menos gracia el ver sus rostros de sorpresa y extraño.

Por primera vez había ido a desayunar al gran comedor sentándome en la mesa de mi casa y compartiendo con gran parte de mis compañeros, advirtiéndoles por supuesto que quizás fuese el primer y único día en sus vidas que les dirigiría la palabra. Al terminar de desayunar no se me había ocurrido nada mejor ir a la torre del reloj, si bien me encontraba de buen humor no era sinónimo de querer compartir todo el día con la multitud y bien sabía que aquél lugar era intransitable por los estudiantes.

Llegando ahí me puse cómoda apoyada en una baranda teniendo una grandiosa vista desde allí, mi mente comenzó a pensar en muchas cosas agradables y eso me hacía sonreír inconscientemente de vez en cuando. Una voz me sacó de mis pensamientos y me hizo girar con rapidez y enfado, solo había una persona en la faz de la tierra con la osadía de hablarme así - ¿Aún leyendo corazón de bruja?, creí que era una etapa superada en tu vida, Bones - dije simulando desprecio mirándolo con una ceja alzada.

Oí su segundo comentario - ¿Qué comes que adivinas? - pregunté irónica - Seguro creerás que estaré perdiendo mi tiempo encerrada en mi cuarto llorando o cortándome las venas porque el romance se acabó- dije en tono burlón soltando una carcajada - Como quisieras - volví a ponerme seria, dándole la espalda nuevamente, volviendo a mirar el paisaje, no quería seguir mirándolo era muy apuesto y aún no lo olvidaba por completo, tenía que evitar recaer.

Ne me quitte pas {Edgar}

Bueno, acá les va un rol entre Rachel J. LeBlanc (Emma Watson) y mi querido Edgar Bones (Jackson Rathbone). Yo interpreto al hermosísimo actor.

Me puse un poco de perfume antes de salir de la sala, y emprendí la caminata hacia la torre. Me gustaba aquél lugar, siempre se encontraba con poca gente, aunque de vez en cuando era algo ruidoso.
Subí las escalera y no tardé en verla: estaba parada sobre un barandal que quedaba sobre una especie de balcón.
Sonreí automáticamente, siempre lo hacía cuando la veía, o al menos cuando no nos encontrábamos peleados. Durante mucho tiempo habíamos sido una pareja envidiada por toda la escuela, teníamos todo lo que todos querían tener: mucho amor, mucho sexo, mucho compañerismo. Sin embargo, todo tenía su final y eso era inevitable, aunque había algo que nos mantenía siempre conectados, como si no nos pudiéramos terminar de separar.
Me habían llegado rumores de que había estado con un tal McKenzie, y eso me había puesto los pelos de punta. Sabía muy bien que no debía pedirle explicaciones, pero no podía evitar mi sulfuramiento. Enseguida recordé esto y mi sonrisa cambió por una mueca seria.
-Así que acostándote con McKenzie -exclamé. Mi voz retumbó sobre las paredes y sobre el reloj. A decir verdad no estaba seguro de aquél rumor, pero no dejaba de molestarme el sólo hecho de que pudiera ser verdad -¡Qué bien disfrutas tu soltería! -Expresé, con un tono fastidiosamente burlón, mientras elevaba mis brazo conjuntamente a la burla.

martes, 12 de julio de 2011

Jodete. Te pasa por sorete.




Che, no sé, me siento medio rara. Entré a su facebook {mediante un truco que no voy a revelar, porque no la tengo entre mis amigos} y la verdad me sentí un toque mal. Una mina que bue, está bien, es tremenda pelotuda, tremenda hija de puta, tremenda soberbia, pero qué se yo. Yo me veo hoy, seis meses después de habernos distanciado, y estoy en mi mejor momento. Tá bien, engordé como 10 kilos, en la universidad me va más o menos (tirando a menos)... pero conocí gente espectacular, y por suerte mantuve mis lazos de la secundaria, y los profundicé mucho más. Yo la veo a ella, seis meses después, y está igual o peor. De la universidad... cero. De la secundaria... y, hasta ahí. De sus """amigas"""... bue, disculpen pero tener de amigas a esa manga de retrasadas, es lo mismo que nada. Minas falsas, hipócritas, huecas, malas... dejate de joder.
Lo peor es que no volvería a hablarle. No volvería a pasar por lo que pasé, no volvería a sufrir por una mina así. No te digo que no vale la pena ella, pero no es una buena amiga.
Y qué se yo. No sé, no quería verle el facebook porque pensé que me iba a deprimir. No me deprimí, pero me dio un toque de "cosa".
Igual, que se joda. Por hija de re mil putas.