“Toda verdad pasa por tres etapas. Primero se la ridiculiza. Segundo, genera una violenta oposición. Tercero, resulta aceptada como si fuera algo evidente”
-Arthur Schpenhauer
martes, 7 de mayo de 2013
Hace casi un año que no escribo. Mi vida en estos meses dio un giro de 180 grados.
Corté con una relación de 4 años, no fue joda. Mi vida cambió, mi viejo puso dos heladerías después de irme de mi casa; empecé a trabajar y cambié de carrera. Hice nuevas amistades, conocí a mucha gente, a algunas personas realmente deseé no habérmelas cruzado en mi vida.
Si hay algo de lo que me percaté, y esto hace poco, es que no me quería. No me apreciaba a mi misma -y probablemente ahora tampoco lo haga. Pero al menos soy consciente de ello.
Extraño mucho mi vida antes de todo esto. Conocí a chabones que daban todo por mi en un segundo. Conocí a algunos que se sacaron las ganas y me dejaron, así, sin más. Sin embargo el amor hacia mi ex siempre me dio vueltas, me revolvía el estómago. Me imaginaba en las noches de soledad abrazada a él.
Puede que suene raro, pero era la realidad. Es. Lo extraño y nunca dejé de hacerlo. Y él nunca pudo entender que yo necesitaba tiempo para entenderlo, para entenderme, para entender que alguien me quería tanto como él.
Extraño el proyecto que teníamos juntos: despertarnos todas las mañanas juntos, desayunar. Abrazarnos y que cada uno empiece su rutina.
Extraño nuestros planes de familia. Él no quería que, si tuviéramos una hija, se llamara Cassandra. Todavía mantengo el nombre, pero si él quisiera cambiarlo, lo dejaría.
Extraño esos desayunos en la casa en la que ahora vive. Esas mañanas frías, tempranas, súper tempranas. Yo ponía su mano en mi bolsillo porque siempre estaba más cálido. Me gustaba ofrecerle algo. Algo que lo hiciera sentir bien, que compense todo lo que yo lo rechazaba. Porque yo sabía que me quería, pero no quería entenderlo. No entendía cómo un tipo como él me quería a mi.
Extraño las vueltas de joda. Bajonear sanguchitos de miga y después, sexo.
Extraño sus abrazos, jugar a los jueguitos online, ver Les Luthiers y quedarme dormida en su pecho. Extraño los detalles, las sonrisas, las peleas.
Te extraño, después de casi un año de cortarte, te extraño. Nunca te voy a olvidar, por más que dije que no te quería y que nunca más iba a querer volver con vos.
Te amo.
Para siempre te amo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)