“Toda verdad pasa por tres etapas. Primero se la ridiculiza. Segundo, genera una violenta oposición. Tercero, resulta aceptada como si fuera algo evidente”

-Arthur Schpenhauer

martes, 27 de diciembre de 2011

El tuerto

Pequeña, enturbiaste tu pasado
silbaste tu nombre ancestral
y dejaste la huella de tus manos
sumergida en la inmensidad.

Si el camino se torció,
tu garganta se quemó,
y el vacío sobreviene
como una horda de serpientes.

Ocupaste los puestos necesarios
robaste los objetos de tu inconsciente
como aquél corsario
del pueblo demente.

La infamia de saber
que nada fue irreal
que todo es visible
a la boca del fusible.

Levántate y anda,
corre las praderas del sufrimiento
házte nueva y corriendo
grítale que has muerto,
ábrele los ojos al tuerto.


lunes, 26 de diciembre de 2011


estoy grande como para ir a la universidad, ser un 10, e ir desde mi casa a las 10 de la noche hasta paso del rey, para coger y para que me rompan las pelotas. pero para irme de viaje a la costa con mi novio de 3 años no.
me tienen las pelotas que no tengo por el piso.

(después pretendo cantar canciones felices cuando tengo ganas de tirarme a un rio con un yunque atado)

domingo, 11 de diciembre de 2011


Difícil. La vida que elegí es la difícil.
Podría haber elegido la vida beginner. Pero no. Elegí la hard casi sin mi consentimiento.
Elegí estudiar una carrera de mierda en una facultad de mierda. Elegí hacer roller derby, sabiendo que soy pésima patinando. Elegí canto lírico, sabiendo bien que no voy a llegar a ningún lado.
Elegí un novio que me ama pero que un día se levanta y me dice que soñó que se cojía a una musulmana. Y que eso es porque yo no uso escote. No me mete los cuernos, pero sueña que se coje a otras minas. Cool, pero difícil.
Elegí Curb Your Enthusiasm. 6 temporadas. Lo mismo con los Soprano.
Elegí la ética antes que todo. La familia y la ética. No puedo hacer las cosas fáciles, siempre tomo el camino que es éticamente correcto. Al pedo.
Elegí buscar un trabajo como periodista. Súper difícil.
Elegí ser la guionista. No muy difícil. Já.

Todo lo que elijo va por el camino empedrado.
That's the way I like it.

domingo, 27 de noviembre de 2011



Riedell Diablo...

das rocky balboa


Volvimos al insomnio.

Me costó dormir. A cada rato apagaba y prendía el aire. Sentía frío y calor de repente. Puedo decir que experimenté una menopausia prematura.
Me levanté con los efectos del glicerol. Quise dormir de vuelta y mi vieja me despertó para invitarme a comer al Mc Donalds. Primero dije que sí, después me arrepentí.

Mi abuela ayer me regaló cáscaras de remolacha.
-Hm, palta.
-Las compré para vos.
-Gracias. Están a punto
-Ajá. Y llevate esto, son cáscaras de remolacha. Las podés fritar con huevo y queso.
-Ah, rico
-Sí. Tu abuelo no las quiere.
-Por qué?
-No sé, viste que es medio raro...

Obviamente en mi casa no hay queso pero sí huevo. Y una pizza vieja.
Si hay algo en lo que me doy maña, es en la cocina.
Mientras casi no podía cerrar los ojos para pestañear, comí la comida más yankee hasta el día de hoy.

Me sentí Tyler por cinco minutos. Ponele.

sábado, 26 de noviembre de 2011


-y? cómo te fue?
-aprobé dos, desaprobé una.
-uh
-me duele la cabeza, no dormí. además el sorete no me quiso aprobar.
-qué?
-nada, tenés que ser un gato para que te aprueben
-ay, no digas eso.
-pf. lo único que quiero hacer es dormir.
-querés una pastilla?
-no. quiero una vida en serio.

pero no estoy llorando


uf, posta que hace bocha que no me agarraban bajones así.
todavía me acuerdo de todas las pelotudeces que rondaron en el año 2007.
un año de mierda, la verdad.
como este. un año lleno de porquería.


lo peor es que sé que no es así. pero dejenme bajonear y putear tranquila.
hace rato que no puedo decir lo que quiero.
me duele la cabeza de sólo pensarlo...
(nací para este mundo?)

2003/2004. siete años pasaron desde que escuché por primera vez a estar banda de mierda. y sigo llorando igual o más. los años pasan y una se vuelve más maricona... o más boluda.
la facultad te pisa. los profesores te desprecian. lo que te hace bien, a la larga te hace mal.
pareciera que golpear a la gente que empezás a querer es como pelear contra el deseo mismo. adictivo. y no podés evitar abrazarlos y pedirles perdón.
pero las golpearías... muchas veces. todas las veces que quisiste golpear a la hija de puta que te burló durante toda tu vida escolar. tantas o más veces a las que quisiste matar a los profesores hijos de re mil putas.
y ahí estás. de nuevo, llorando. de nuevo, mirando tu espalda. querés soltar, pero no podés, de nuevo...

El OST de mi vida. (típica frase de mina histéricA)
Pero...


(El recuerdo de pedirle a papá que me baje Placebo y, paradójicamente, encontrar esta canción, con el crédito a Placebo. Paradójicamente, volví a ver el Club, justo un día en el que papá no atiende su celular, justo en el día en que me corté el pelo después de un año y pico sin cortármelo, justo un día en que debería haber estudiado y no lo hice, justo cuando mi novio me recuerda las miserias del pasado, y si me pongo a recordar a veces... sí, justo antes de estar llorando como lo empecé a hacer después de escribir la palabra "llorando"... darte cuenta de bocha de cosas que no pensabas que tenías y que las tenés, te hace creer que no sos mejor sino que estás hundiéndote en cierta miseria no-ajena)

O capaz es la adrenalina del roller derby que está haciendo que no pueda dormir y los zumbiditos en el oído.
O la facultad del orto. Esa en la que aprobás si sos puta. (y no lo soy, no por ahora)
O las presiones familiares. Las miserias y esas cosas.
Miseria por todos lados.

Después me culpan por vomitar después de tomarme la vida. Loco, los borrachos vomitan y cagan en la calle y nadie les dice nada.
Dejenme quebrar en paz...
(quebrar, y en todos los sentidos de tu puta vida)


Según mi abuelo, los que nos fanatizamos con las óperas, terminamos sufriendo.
"La ópera te termina aislando", dice.
También dice que el que escucha ópera (y la siente) termina viviendo en carne propia las desdichas de los personajes.

Lo pensé un poco.

Me retrae siempre a El Ladrón de Orquídeas, cuando se trata el tema de la pasión por las cosas. Dudo que haya gente que tenga la misma pasión por otras cosas que la que nosotros tenemos por la ópera.

Y la verdad no me importa si me aisla, si me hace sufrir, si me hace llorar de la nada.
Si yo pudiera ser Butterfly por un segundo cuando se casa con Pinkerton, o cuando cree que va a volver, o cuando se mata, lo sería. Si tuviera que ser Fausto enfrentándose al Diablo con tal de gustarle a su amada, lo sería. Creánme, lo sería, y varias veces...


El viernes salí de la puta UNLaM con ganas de romper todo.
Puede ser que la gente de Informática sea tan pero TAN pajera?

Pienso en ese chabón y me agarran escalofríos. Es de los típicos que ven hentai rebuscado, o hardcore súper carnicero. Escalofrío.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

La gente últimamente me da menos edad.

Y todo bien, pero toda esta independencia me costó...

martes, 22 de noviembre de 2011


Es horrible darte cuenta de que siempre volvés a lo mismo en determinada época del año.
Lo único que espero es que nunca llegué a graves términos.


A veces uno se convierte en un ser débil.

martes, 8 de noviembre de 2011

Ponerle fin de una vez por todas


Siempre me caracterizé por ser hiperactiva y pachorrienta a la vez. Hiperactiva porque necesito estar cambiando todo el tiempo, no duro en la mayoría de las cosas porque me aburro o deja de hacerme bien.
Desde Abril que estoy en el coro de una agrupación que ciertamente me hizo muy feliz durante mucho tiempo, durante todo este tiempo dije que eso era lo que yo buscaba, cantar arias de óperas, sea en coro, y comiéndome los viajes que me tenía que comer.
Estuvo todo bien, hasta que me empecé a dar cuenta de que es una reverenda garcha. En sí ellos son bastante "buenos" (no tengo una palabra que los describa), es decir, hacen óperas copadas, tienen millones de errores, pero en sí lo disfrutaba.
Pero ahora los ensayos son en Congreso, en la Manzana de las luces, y a mi el viaje me rompe soberanamente las pelotas. Además, ya ni siquiera nos tratan bien. Tenemos que bancarnos (como ya mencioné en el post anterior) que nos traten de principiantes.
O sea, además de que me comía dos horas de viaje, cuatro contando la vuelta, llegaba tardísimo a casa, gastaba bocha de guita en taxi/remis, tenía que ir y bancarme que un par de pelotudos me trataran mal.
Si esto hubiera seguido así, no me hubiera replanteado el hecho de dejar. Pero este mail me sobrepasó.


Hola chicos

Este es el cronograma de actividades para las siguientes semanas.

Es indispensable que estén en todos los ensayos o en la mayoría. Seamos profesionales.

Martes 8 de Noviembre de 18.30 a 22.30 hs
Miércoles 9 de Noviembre de 19.30 a 22 hs
Viernes 11 de Noviembre de 19 a 22 hs
Martes 15 de Noviembre de19 a 22.30 hs.
Miércoles 16 de Noviembre de 19 a 22.30 hs (OPCIONAL)


Acuérdense de traer la ropa de la fiesta infernal este martes.


¿Que "Seamos profesionales"? ¿Hablan de profesionalidad cuando avisan una hora antes que el ensayo no se les canta hacerlo en capital, sino en haedo? ¿Hablan de profesionalidad cuando tratan como la mierda a todo el staff, que encima pagamos por ir? ¿Hablan de profesionalidad cuando las funciones salen para la mierda por falta de ensayo? ¿Hablan de profesionalidad cuando dicen promover la cultura operística en nuestra zona y los ensayos del orto son en capital? ¿Hablan de profesionalidad cuando ni siquiera piensan en los que nos hacemos un tiempo y participamos (y colaboramos)?
Además, tengo una vida. No estoy al pedo, no vivo para un coro de mierda para el que encima tengo que pagar.

Me encantó compartir este tiempo con ustedes, pero yo no me dejo pisotear más.

martes, 1 de noviembre de 2011

FELIZEZ ZEIZ DIAZ AMOD DE MI VIDA

No entiendo, te juro que no entiendo.

Qué necesidad tenés de demostrar tanto supuesto "amor"? Qué necesidad tenés de mostrar que pertenecés a un nivel del cual no sólo no pertenecés, sino que no te favorece en absoluto? Cuál es el objetivo de todo esa basofia?

Y después tengo a otra pelotuda que se quiere hacer la new intelectual marxista y le sale para el culo. Que vaya a estudiar cuántas neuronas le faltan, que grite que ama a los Kirchner y me deje de romper las pelotas que no tengo.

Para cada momento, un aria de ópera



Siempre caigo en la misma arenga: "decí que me gusta, sino...", y lamentablemente es así.
El ambiente de la ópera es igual a otros ambientes artísticos, deportivos y/o políticos. Cuesta muchísimo llegar a ser alguien reconocido, y aunque seas un incipiente amateur, hacer valer el esfuerzo que uno hace día a día es más arduo aun.
Entiendo que estamos a fin de año y que el stress aparece como insoportable factor, pero me cansa que nos boludeen por ser simplemente "el coro" de una agrupación under.
Durante un par de meses, desde que empecé, viajé hasta haedo y a la vuelta he llegado a mi casa a las 23hs, más tarde los días que ensayábamos en la Manzana de las Luces, en Congreso (creo). Porque no sé a quién se le ocurrió ensayar Orfeo y Euridice allí, con una orquesta dirigida por un gringo que grita y se sulfura fácilmente cuando la orquesta se sale de su línea planeada. Una estupidez, sí.
Uno se tiene que bancar que desde el amateurismo te machaquen con imperfecciones vocales a la hora del ensayo, cosa que no me parece que está mal. Debemos estudiarnos las partituras (letra) para evitar aquellos errores... todo esto con 3/4 ensayos encima sin orquesta. Una ópera completa de coros en 4 ensayos. Cuando vamos a ensayar con la orquesta, nos tenemos que bancar que el señor director no sólo no nos guíe porque cree que "no hace falta", sino que ponga carita de orto y que haga comentarios como "en esta aria va a cantar la solista?", cuando en realidad cantamos y una siempre resalta más por su experiencia.
Un asco.
Todo esto, sin remuneración.
Pero de última, lo que menos me importa es eso. Lo que me importa es que sacamos horas libres de nuestras galeras y nos comemos viajes y lo único que hacen es cagarnos a pedo.
El otro día, por ejemplo, me fui hasta once para buscar a Gastón y me quedé estudiando un rato mientras lo esperaba. Comimos, fuimos a los juegos, hicimos tiempo para las 19.30.
A las 17.30 recibí un mensaje diciéndome que el ensayo se suspendía y se hacía en Haedo.

Decí que amo la ópera, sino ya hubiera dejado a estos hijos de putas hace rato.
Cuando me contó eso por el chat del facebook, no pude evitar imaginarme la situación.

Resbalando las plantas sobre el cemento alisado, mirándolo fijamente.
La incomodidad suya dispersa,
mi seguridad ahí, en esas dos palabras que cuestionarían su existencia.

-¿Sos gay?


No, porque pará, esto es serio. Muy serio.

sábado, 15 de octubre de 2011



-Vos me debés algo.

Dejá que te encuentre



A veces creo que encontrarte entre tanta gente no fue casualidad. Hay cosas que me dan pie a pensar que realmente hay una guía para las personas, probablemente eso de la reencarnación es posta, sino, demasiado coincidencia.

Me enojé porque no me gusta la idea de que te vayas, puedas o no. Estar tan cerca (o sea, lejos) geográficamente pero cada uno con sus cosas...
Digo, no teníamos tanto que hacer.

Orfeo y Euridice. No puedo evitar pensar en un amor lésbico.

Entré a ese famoso Coffee en busca de un Mocha que apague la amargura de tenerte lejos.
Subí y no había lugar. Una parejita buscaba asiento, me rendí y salí.
Me senté en la vidriera del banco rojo/naranja de enfrente.
La gente me miraba. Mi café horrible se derretía.

"No te encuentro, ¿dónde estás?"


Otra vez, encontrándonos. Quizás cuando nos conocimos yo te quise encontrar. Ahora vos.

¿Existirá un lugar más limpio?

martes, 2 de agosto de 2011

No alarms and no surprises

Lo loco de todo esto es que sigo sintiendo esa especie de vacío.
Lo peor, es que sabiendo que no hay nadie a mi alrededor me siento un poco mejor, me di cuenta de que las personas son mierdas con plata, sin plata, negros o blancos, zurdos o fachos. Y me costó eh.
Es así. Yo creía que la hipocresía era otro cosa y hoy me doy cuenta de que las forradas y la hipocresía son lo mismo, quizás es más perdonable la segunda por falta de otra realidad.

Pero mejor sola que mal acompañada, ¿no?



(y después verás... comienzan a hacerse los buenos después de despreciarte)

domingo, 17 de julio de 2011

Ne me quitte pas {Edgar}

En un momento se pasó por mi mente el hecho de que podría llegar a lanzarme algún hechizo por mi molestia, pero simplemente me lanzó una mirada fulminante y me retrucó con comentarios que, debo admitir, fueron muy hirientes.
Correr hacia los brazos de Xavier... esas palabras retumbaron en mi cabeza durante los segundos que mantuve fija mi mirada en sus ojos, que miraban hacia la salida, y por la cual mi cuerpo le impedía el paso.
Sentí una especie de puntada en el pecho, como de angustia, y al mismo tiempo, una gran presión en la sien y en la mandíbula... al parecer había superado todo lo que nos había pasado... y al parecer realmente estaba con aquél McKenzie...
-Perfecto -asentí. Torné mis ojos hacia el piso, como si realmente todo estuviese perdido -Haz lo que quieras, Rachel. No te molestaré más.
Crucé mi mirada con la suya, con resignación, pero torné mis ojos rápidamente hacia el reloj.
-Suerte con McKenzie-exclamé, y me di vuelta, comenzando a caminar para irme hacia cualquier lugar lejos de ella.

Ne me quitte pas {Rachel}

Con lo que me volvió a decir, me dieron muchas ganas de sacar mi varita y hechizarlo o lanzarle un maleficio, pero mi cordura estaba primero que todo, no quería que me expulsaran y tenía que cuidarme de no tentarme, la gente estúpida estaba por todos lados y no podía actuar de una forma descabellada cada vez que me encontrara con una.

Respiré profunda y cuando iba a responderle con algo mucho más hiriente sentí que se había acercado más de lo normal entre dos personas que se detestan, oí lo que me dijo y salí del trance en el que me encontraba, me giré nuevamente esta vez fulminándolo con mi mirada - Súperalo Bones, lo nuestro hace mucho que acabó y si quieres volver a conquistarme créeme que así no lo conseguirás - dije negando con la cabeza, - y ahora si me disculpas, tengo cosas realmente importantes en que gastar mi valioso tiempo, como por ejemplo en correr hacia los brazos de Xavier, él si que vale la pena - continué parándome en frente de él, se había puesto de manera tal que me obstruía la pasada hacia la salida.

Ne me quitte pas {Edgar}

-¡Qué bien, qué bien! -continué luego de escuchar sus burlas -¡Veo que has perdido la poca dignidad que tenías! -proseguí, lanzando una carcajada, luego de ver que trataba de ignorarme.
Hice unos pasos más hasta acercarme a ella, que miraba hacia el exterior, apoyada sobre el barandal.
-Aunque yo no estaría tan seguro con eso de que el romance acabó -susurré, también con tono burlón, muy cerca de su oído. Mi pecho rozó su espalda y con mi mano izquierda acaricié su hombro, pero corté con aquella situación rápidamente, recostando mi espalda sobre la baranda y cruzando mis brazos, a modo desafiante. Su piel se sentía realmente suave, y su perfume no tardó en ponerme la piel de gallina.
Lo cierto es que sin dudas había sido la mujer de mi vida, y la había extrañado muchísimo. Y al volver, no sólo me había cautivado con lo increíblemente hermosa que se veía, sino que su nuevo carácter me había sorprendido. Quizás el hecho de que me ignorara la mayor parte del tiempo era lo que me excitaba y hacía que quiera molestarla o al menos llamar su atención; lo nuestro había sido algo muy fuerte pero enfermizo... y en cierta forma, estábamos pagando las consecuencias.

Ne me quitte pas {Rachel}

Recién cumplida una semana en Hogwarts, había sido todo muy agradable estos últimos tres días, por el solo hecho de haberme reencontrado con mis más viejas amistades y con Edgar, aunque a vista de todos no reconocía que me agradaba el volver a verlo ni mucho menos tener que lidiar nuevamente con todo el rollo amoroso.

Estos últimos años había hecho todo lo humanamente posible para sacármelo de la cabeza porque había comprendido que el amor solo debilita, y que amando uno no puede conseguir el propósito de la vida, por lo que lo mejor de la vida era pasarlo bien sin tener que relacionarse con nadie.

Para agregar lo bien que estaba yendo casi todo en mi nueva escuela, hoy había despertado una hora más tarde de lo que despertaba generalmente y lo mejor de todo había logrado conciliar el sueño, por lo que significaba que mi humor era buenísimo en el día de hoy, me levanté rápido, saludé a mis compañeras de habitación, no pudo causarme menos gracia el ver sus rostros de sorpresa y extraño.

Por primera vez había ido a desayunar al gran comedor sentándome en la mesa de mi casa y compartiendo con gran parte de mis compañeros, advirtiéndoles por supuesto que quizás fuese el primer y único día en sus vidas que les dirigiría la palabra. Al terminar de desayunar no se me había ocurrido nada mejor ir a la torre del reloj, si bien me encontraba de buen humor no era sinónimo de querer compartir todo el día con la multitud y bien sabía que aquél lugar era intransitable por los estudiantes.

Llegando ahí me puse cómoda apoyada en una baranda teniendo una grandiosa vista desde allí, mi mente comenzó a pensar en muchas cosas agradables y eso me hacía sonreír inconscientemente de vez en cuando. Una voz me sacó de mis pensamientos y me hizo girar con rapidez y enfado, solo había una persona en la faz de la tierra con la osadía de hablarme así - ¿Aún leyendo corazón de bruja?, creí que era una etapa superada en tu vida, Bones - dije simulando desprecio mirándolo con una ceja alzada.

Oí su segundo comentario - ¿Qué comes que adivinas? - pregunté irónica - Seguro creerás que estaré perdiendo mi tiempo encerrada en mi cuarto llorando o cortándome las venas porque el romance se acabó- dije en tono burlón soltando una carcajada - Como quisieras - volví a ponerme seria, dándole la espalda nuevamente, volviendo a mirar el paisaje, no quería seguir mirándolo era muy apuesto y aún no lo olvidaba por completo, tenía que evitar recaer.

Ne me quitte pas {Edgar}

Bueno, acá les va un rol entre Rachel J. LeBlanc (Emma Watson) y mi querido Edgar Bones (Jackson Rathbone). Yo interpreto al hermosísimo actor.

Me puse un poco de perfume antes de salir de la sala, y emprendí la caminata hacia la torre. Me gustaba aquél lugar, siempre se encontraba con poca gente, aunque de vez en cuando era algo ruidoso.
Subí las escalera y no tardé en verla: estaba parada sobre un barandal que quedaba sobre una especie de balcón.
Sonreí automáticamente, siempre lo hacía cuando la veía, o al menos cuando no nos encontrábamos peleados. Durante mucho tiempo habíamos sido una pareja envidiada por toda la escuela, teníamos todo lo que todos querían tener: mucho amor, mucho sexo, mucho compañerismo. Sin embargo, todo tenía su final y eso era inevitable, aunque había algo que nos mantenía siempre conectados, como si no nos pudiéramos terminar de separar.
Me habían llegado rumores de que había estado con un tal McKenzie, y eso me había puesto los pelos de punta. Sabía muy bien que no debía pedirle explicaciones, pero no podía evitar mi sulfuramiento. Enseguida recordé esto y mi sonrisa cambió por una mueca seria.
-Así que acostándote con McKenzie -exclamé. Mi voz retumbó sobre las paredes y sobre el reloj. A decir verdad no estaba seguro de aquél rumor, pero no dejaba de molestarme el sólo hecho de que pudiera ser verdad -¡Qué bien disfrutas tu soltería! -Expresé, con un tono fastidiosamente burlón, mientras elevaba mis brazo conjuntamente a la burla.

martes, 12 de julio de 2011

Jodete. Te pasa por sorete.




Che, no sé, me siento medio rara. Entré a su facebook {mediante un truco que no voy a revelar, porque no la tengo entre mis amigos} y la verdad me sentí un toque mal. Una mina que bue, está bien, es tremenda pelotuda, tremenda hija de puta, tremenda soberbia, pero qué se yo. Yo me veo hoy, seis meses después de habernos distanciado, y estoy en mi mejor momento. Tá bien, engordé como 10 kilos, en la universidad me va más o menos (tirando a menos)... pero conocí gente espectacular, y por suerte mantuve mis lazos de la secundaria, y los profundicé mucho más. Yo la veo a ella, seis meses después, y está igual o peor. De la universidad... cero. De la secundaria... y, hasta ahí. De sus """amigas"""... bue, disculpen pero tener de amigas a esa manga de retrasadas, es lo mismo que nada. Minas falsas, hipócritas, huecas, malas... dejate de joder.
Lo peor es que no volvería a hablarle. No volvería a pasar por lo que pasé, no volvería a sufrir por una mina así. No te digo que no vale la pena ella, pero no es una buena amiga.
Y qué se yo. No sé, no quería verle el facebook porque pensé que me iba a deprimir. No me deprimí, pero me dio un toque de "cosa".
Igual, que se joda. Por hija de re mil putas.

jueves, 2 de junio de 2011

Ahora que la Mari está de moda, mi novio se dignó a ofrecerme una propuesta que me sorprendió terriblemente. Yo le tiré una idea de qué hacer en nuestro 3er aniversario de noviazgo, y me retrucó, días más tarde, además de hacer eso que le propuse, fumar.
Bien, un paso gigante. Mi novio siempre estuvo muy a la defensiva con el tema de fumar.
Yo fumé varias veces. Mi primera vez fue en la casa de un amigo, novio de, en ese momento, mi mejor amiga. Pero fumé mal. Me di cuenta en la segunda vez que fumé, en la plaza de Hurlingham. Ahí me explicaron cómo fumar, y bue. Igual estaba en pedo, todas las veces que fumé estuve en pedo, así que no sé muy bien cómo es el efecto, lo único que sé es que perdí la sensibilidad de la cara y empecé a flashearla con gnomos.
Así que bue. Veremos. A mi me encantaría plantar, pero si a Faray lo detuvieron acá en Tesei...

lunes, 30 de mayo de 2011

La vida en dos actos y un intervalo


La intensidad de la orquesta volvió a penetrar mis oídos. Hacía casi un año que había visto la misma obra interpretada por la misma cantante, Florencia Fabris, y hacía meses que estaba esperando ver de nuevo a Cio-Cio-San. La orquesta, de a ratos, nos asustaba, pero sin dudas me transportó a Japón, y esta vez, quizás a unos años antes de las bombas nucleares, quizás después.
De repente volví a sentir ese frío y ese perfumito que despide el escenario cuando se abre el telón, y allí estábamos: un Night Club japonés, por allá en los '40 o en los '50. Un yankee, capitán de la marina, más bien gringo, de ojos claros, mirando unas fotos de la que sería su próxima casa por algunos días o meses. Salda come una torre da terra, fino al tetto le dice, señalándole las fotos, Goro, el casamentero insoportable que, como en toda ópera verista, es el personaje que (casi sin querer) le digna al protagonista el destino mortífero e irrevocable.
Con la llegada de Sharpless, un par de Geishas modernizadas y hechas a la medida de cualquier cabaret de Avellaneda (pero con más clase) aparecen y dan un par de vueltas. Goro le ofrece al Cónsul, pero todos sabemos que Sharpless es el tipo sabio y yankee a la vez, el comprensivo, el paciente y el superyoizeado. Sarebbe gran peccato le lievi ali strappar e desolar forse un credulo cuor le sugería Sharpless a su amigo Pinkerton, quien le quita importancia y lo señala a su amigo como un sentimentalista que cada día se pone peor con la edad.
Debo admitir que la ropa y la escenografía fueron complicaciones en las escenas románticas. De fondo un cabaret y dos tortolitos diciéndose que se aman, no concuerda. Sobretodo cuando las mujeres sentimos que es amor: el sexo solo no nos parece amor, y todo lo material desaparece, hasta el dinero (aunque probablemente sólo por un tiempo). Al ver detrás un club de la noche, donde las "geishas" prostituizadas (a la cual pareciera que Butterfly no pertenece) desempeñan su labor, desencaja con la historia y con la lírica, mismo con la fotografía del gran abrazo de Pinkerton y Butterfly, donde todo duerme, y donde los ojos fijos del yankee parecen ser el mundo y la felicidad de la muchachita enamorada. Pero a pesar de esto y del vestido floreado bordó en vez de los velos blancos, la interpretación logró que dejara todo eso para comentarios irrelevantes.
Y cayó el telón.
Y ahí estaba de nuevo. La desesperanza salía del segundo acto: una casa americana, gris y apagada, pero que por dentro conservaba las tradiciones japonesas de organización. A la derecha, un Buda, y más allá, al fondo, casi rozando el río, un letrero gigante con una geisha y su hijo en brazos con dos banderitas, una estadounidense y una japonesa. Más por allí, una Suzuki que le pedía a su Dios que haga que Cio-Cio-San deje de llorar. Por allá, una Butterfly cegada que criticaba severamente al dios de Suzuki y que confiaba plenamente en que su marido llegaría.
Un bello día veremos le explicaba a Suzuki. Y acá va lo que creo: yo creo fielmente que Suzuki tenía para sí una predicción, ella y el Cónsul sabían cómo iba a terminar esta hermosa pero cruel historia de amor.
El Cónsul no tardó en hacerse presente, y sin dudas esta visita fue crucial para la historia. Y también sostengo que Butterfly, luego de sus palabras sabía lo que se venía en la nave blanca.
E questo, egli potrà pure scordare? le dijo la muchachita hecha mujer, exhibiendo a su hijito. No pude evitar traer esta situación a la actualidad, y me recordó a situaciones... ¿cuántas madres exponen a sus hijos en separaciones?
Y pareció que el Cónsul entendió a la perfección.
Eccolo: Abraham Lincoln! gritó Butterfly, desde el segundo piso de su casita venida a bajo.
Y lo demás, lo que ya todos sabíamos desde un principio.
La mirada de Suzuki al ver que su querida Mariposa había tomado la decisión, fue lo que más me movilizó. Gabriela Cipriani Zec, con una mirada sumisa que de por sí la caracteriza, encarnando al papel de Nube Ligera, me remontó a principios de década, cuando comencé a concurrir a mis primeras óperas. Esta mezzo tan preparada, hace años que se desempeña en los papeles más hermosos (quizás irrelevantes, pero al menos excelentemente encarnados) en el Teatro Argentino de La Plata, e hizo que el domingo llorara como una nena sensible y maricona que ve The Notebook una y otra vez.
Y ahí llegó el final: Mariposa se va a su casa americana y actúa como su padre lo hizo alguna vez. Con honor muere quien no pudo conservar la vida con honor, dice, y al rato llegó Pinkerton.
Butterfly, Butterfly, llamó. Entró a la que había sido su casa y se encontró con la imagen de aquella pequeñita esposa que holía a verbena, imagino yo (porque todo esto ocurrió dentro de la casa) que arrojada y finalmente, muerta.
Por último, Pinkerton salió de su casa asorado con las manos llenas de sangre, y sin poder creer lo que le estaba sucediendo. Miró a su hijo, miró a sus manos, y comprendió que todo había terminado, que aquél petirrojo que había abandonado finalmente había dejado al mundo por su amor.

miércoles, 18 de mayo de 2011



Tuve que borrar todo lo que había escrito porque me acordé de las cosas que están pasando a mi alrededor y simplemente me sentí una pelotuda.




martes, 17 de mayo de 2011

Recuerdos de familia


Recuerdo escuchar este cd en Mar de Ajó. Mis viejos todavía estaban juntos.

Vómitos y viejas malcos


El sábado salimos y creo que tomé muchísimo más de lo que solía tomar. Quizás no fue eso, porque hacía un mes y medio que no salía y me cayó todo muy mal. Mientras volvía en el remis me vomité encima, mi novio tuvo que decirle al remisero que pare y escupí todo. Enseguida llegamos a mi casa, me fui a acostar y cuando le hice caso a mi novio de levantarme para ir a vomitar al baño, largué todo en mi pieza.
Me imagino lo bizarra (además de lo asquerosa) que pueden ser las imágenes. Primero, acostada, mareada. A los dos segundos, sentándome para levantarme y que el vómito me tome desprevenida. Creo que ya estamos listos para casarnos.
El lunes fue a la universidad casi arrastrándome. No sólo me pesaba la descompostura de la salida, sino que ya se había instalado a mi cuerpo (y creo que por culpa del vientito que corría en el Northlands) una horrorosa y patética gripe. Recuerdo estar en el estudio de TV y que los ojos se me cerraran.
En el colectivo de vuelta, nos sentamos en los primeros dos asientos. Siempre consideramos esos asientos como los "peores", porque probablemente se lo tengas que ceder a algún viejo pelotudo, a alguna vieja histérica o a alguna embarazada (no encontré ninguna buena bardeada).
Ya de entrada la vieja estaba loca. Se ve que contó mal las monedas y le faltaba una, y el colectivero le refutaba su teoría, y para qué. Se tomó todo muy a pecho y esperó (y esto es sensacional) al lado de la máquina, porque decía que le había tragado una moneda de más, y que en el próximo que sacara boleto le iba a caer su moneda. No sólo se quedó enojada por eso, sino que como no le cedimos el asiento (porque no era TAN vieja) nos habló muy mal porque no le dimos el asiento a un viejo. ¡El tipo ni siquiera había terminado de sacar el boleto y ya la vieja quería hacerse la justiciera! No sólo me levanté y le cedí el asiento al viejo, sino que le dije a la vieja que no lo había visto, que si lo hubiera visto se lo hubiera dado. Con toda la bronca del mundo se lo dije, por mal educada. Detesto a la gente que se pone loca, ¡NO TODOS ESTAMOS ATENTOS! ¡No todos estamos mirando lo que los demás hacen, ni lo que son! ¡No nos jodan! ¡Háblennos bien! ¡No somos hijos de putas, los hijos de putas son ustedes!

La re concha puta de las viejas pelotudas.

viernes, 13 de mayo de 2011

Maldito viernes 13

Hoy fue mi primer día de trabajo.
Estoy cansadísima y como era de esperar, estoy atravesando un mementobajón.
Pienso y sueño cosas raras. Hoy predije dos cosas, pero no estoy asustada. Estoy... confundida.

I miss you...

martes, 1 de marzo de 2011

Sos una pendeja, pendeja, pendeja

Yo no sé por qué la gente se empeña de esa manera. Lo peor es que ayer, cuando viajaba en el colectivo, me decía a mí misma: "Sos una boluda, todo este tiempo fuiste buena onda con la gente y te terminaron rechazando de cualquier forma". Buenísimo.
Esto de ponerle onda a todo o a la mayoría de las cosas creo que lo hacía (y seguramente lo voy a seguir haciendo) es para que el efecto rebote sea parecido, o al menos algo así. Creo que si alguien me habla bien y con buenas "vibras" va a lograr que yo le responda de igual manera. Si yo tiro amor, recibo amor... aunque me di cuenta de que justamente no es así. Quizás hasta es todo lo contrario.
Y si hay algo que me enferma (literalmente) es que me traten de pendeja. Bueno, si es por la edad, perfecto, tengo 17 años y no pude nacer antes. Pero si es por la actitud... primeramente, es mi problema, segundamente, creo que hay pocos pendejos que mantienen una coherencia entre lo que hace y lo que se dice. Y si no es así, bueno... qué le voy a hacer.
Arthur Schpenhauer decía: “Toda verdad pasa por tres etapas. Primero se la ridiculiza. Segundo, genera una violenta oposición. Tercero, resulta aceptada como si fuera algo evidente”
A lo que Claudio decía que esto se iba a aplicar a nosotros. Probablemente, esto es lo que pasa cuando uno quiere ser positivo. Qué se yo. Mejor vivir la vida que es hermosa... los adultos son así.

"Las personas mayores, sin duda, no os creerán. Se imaginan que ocupan mucho lugar. Se sienten importantes como los baobabs. Les aconsejaréis, pues, que hagan el cálculo. Les agradará porque adoran las cifras. Pero no perdáis el tiempo en esta penitencia. Es inútil. Tened confianza en mí."

miércoles, 26 de enero de 2011

CATARSIS




Un bello día veremos...

(01:41 a.m.) Xanadu: mirá si yo nací para cantar?
para cantar ópera?
y estoy acá desperdiciando mi tiempo?
crees que sería una buena cantante y actriz?

(01:43 a.m.) Gastón! H Que: totalmente
si lo sentís
totalmente

(01:43 a.m.) Xanadu: vos decís?

(01:44 a.m.) Gastón! H Que: totalmente

Dos breves explicaciones sobre el origen de la divinidad


Sin dudas, este último, es la explicación más hermosa.

martes, 25 de enero de 2011

Dios


Yo no es que sea desagradecida con mis días, pero el sueño me hace poner histérica y me dan ganas de romperle la cabeza a unos cuantos. Sin embargo, me despabilé, y ya tenía pensado algún día de estos involucrarme con semejante obra.
Ah, con eso sí que soy agradecida. A veces pienso, ¿puede realmente existir semejantes perfecciones? Y que tengamos el lujo de poder disfrutar de cada día y la multiplicidad de sus bellezas. Un canto, una escena, una imagen, una expresión. Unas palabras que describen un sentimiento profundo, o quizás algo pasajero; un haiku, la prosa o palabras sin sentido, ¿quién nos quita el placer de apreciar semejante divinidad?

Suficiente para hacerme sentir lo suficientemente afortunada, y dejar todo mi mal humor atrás.

lunes, 24 de enero de 2011

Te cuento algo... pero no le digas a nadie.

Los amores no existen.
No, por supuesto que no.

Lees libros, ves películas, ves series. Y es como los ángeles. Todos dicen que existen, "porque el ángel fulanito le dijo a la virgen María tal y tal cosa", ok, perfecto, pero a mi NUNCA vino a visitarme ningún ángel ni para decirme las buenas noches. Así que, mis queridos amigos, el amor... el amor tal como se ve, no existe.

Existe, por qué negarlo, esa forma de ver al otro como un compañero de vida. Alguna vez me gustaría, si la vida misma me lo permite, conocer a alguna pareja que realmente sienta que son almas perfectas que se complementan entre sí, lo que urbanamente se llaman "media naranja". Sentarme en un sillón amarillo y preguntarles: "qué se siente" o "qué pensaron la primera vez que se vieron" o algo MUCHO más interesante: "¿quién buscó a quién?". Hasta ese entonces, no voy a creer en el amor como creo cuando veo una película, una ópera, o una serie (aunque lo de las series debería obviarlo, es más real). No hay Edwards y Bellas, no hay Noahs y Allies, ni Pips ni Estellas. No existe, eso no existe. Y no es que quiera autoconvencerme de nada, CLARO QUE NO, solamente quiero explicar mediante esta entrada con el acompañamiento especial de la foto de Robert Pattinson con bigotes que... nada.

MADURAR




No quiero crecer, dicen, cualquiera.