“Toda verdad pasa por tres etapas. Primero se la ridiculiza. Segundo, genera una violenta oposición. Tercero, resulta aceptada como si fuera algo evidente”

-Arthur Schpenhauer

domingo, 17 de julio de 2011

Ne me quitte pas {Edgar}

-¡Qué bien, qué bien! -continué luego de escuchar sus burlas -¡Veo que has perdido la poca dignidad que tenías! -proseguí, lanzando una carcajada, luego de ver que trataba de ignorarme.
Hice unos pasos más hasta acercarme a ella, que miraba hacia el exterior, apoyada sobre el barandal.
-Aunque yo no estaría tan seguro con eso de que el romance acabó -susurré, también con tono burlón, muy cerca de su oído. Mi pecho rozó su espalda y con mi mano izquierda acaricié su hombro, pero corté con aquella situación rápidamente, recostando mi espalda sobre la baranda y cruzando mis brazos, a modo desafiante. Su piel se sentía realmente suave, y su perfume no tardó en ponerme la piel de gallina.
Lo cierto es que sin dudas había sido la mujer de mi vida, y la había extrañado muchísimo. Y al volver, no sólo me había cautivado con lo increíblemente hermosa que se veía, sino que su nuevo carácter me había sorprendido. Quizás el hecho de que me ignorara la mayor parte del tiempo era lo que me excitaba y hacía que quiera molestarla o al menos llamar su atención; lo nuestro había sido algo muy fuerte pero enfermizo... y en cierta forma, estábamos pagando las consecuencias.