posta, no quiero arruinarlo todo yo tampoco, así estamos re bien.
Abrí la puerta
“Toda verdad pasa por tres etapas. Primero se la ridiculiza. Segundo, genera una violenta oposición. Tercero, resulta aceptada como si fuera algo evidente”
-Arthur Schpenhauer
martes, 1 de octubre de 2013
martes, 7 de mayo de 2013
Hace casi un año que no escribo. Mi vida en estos meses dio un giro de 180 grados.
Corté con una relación de 4 años, no fue joda. Mi vida cambió, mi viejo puso dos heladerías después de irme de mi casa; empecé a trabajar y cambié de carrera. Hice nuevas amistades, conocí a mucha gente, a algunas personas realmente deseé no habérmelas cruzado en mi vida.
Si hay algo de lo que me percaté, y esto hace poco, es que no me quería. No me apreciaba a mi misma -y probablemente ahora tampoco lo haga. Pero al menos soy consciente de ello.
Extraño mucho mi vida antes de todo esto. Conocí a chabones que daban todo por mi en un segundo. Conocí a algunos que se sacaron las ganas y me dejaron, así, sin más. Sin embargo el amor hacia mi ex siempre me dio vueltas, me revolvía el estómago. Me imaginaba en las noches de soledad abrazada a él.
Puede que suene raro, pero era la realidad. Es. Lo extraño y nunca dejé de hacerlo. Y él nunca pudo entender que yo necesitaba tiempo para entenderlo, para entenderme, para entender que alguien me quería tanto como él.
Extraño el proyecto que teníamos juntos: despertarnos todas las mañanas juntos, desayunar. Abrazarnos y que cada uno empiece su rutina.
Extraño nuestros planes de familia. Él no quería que, si tuviéramos una hija, se llamara Cassandra. Todavía mantengo el nombre, pero si él quisiera cambiarlo, lo dejaría.
Extraño esos desayunos en la casa en la que ahora vive. Esas mañanas frías, tempranas, súper tempranas. Yo ponía su mano en mi bolsillo porque siempre estaba más cálido. Me gustaba ofrecerle algo. Algo que lo hiciera sentir bien, que compense todo lo que yo lo rechazaba. Porque yo sabía que me quería, pero no quería entenderlo. No entendía cómo un tipo como él me quería a mi.
Extraño las vueltas de joda. Bajonear sanguchitos de miga y después, sexo.
Extraño sus abrazos, jugar a los jueguitos online, ver Les Luthiers y quedarme dormida en su pecho. Extraño los detalles, las sonrisas, las peleas.
Te extraño, después de casi un año de cortarte, te extraño. Nunca te voy a olvidar, por más que dije que no te quería y que nunca más iba a querer volver con vos.
Te amo.
Para siempre te amo.
lunes, 18 de junio de 2012
Cuando te das cuenta de que anotaron mal tu año de nacimiento
Te encuentras a ti mismo desafinándote de la multitud mas que en cualquier otro momento de tu vida.
Te empiezas a sentir inseguro y te preguntas dónde estarás en un año o dos, pero luego te asustas al darte cuenta que apenas sabes donde estás ahora.
Te empiezas a dar cuenta que hay un montón de cosas sobre ti mismo de las que no sabías y que quizás no te gusten.
Te empiezas a dar cuenta que tu círculo de amigos es más pequeño que hace unos años atrás...
Te das cuenta que cada vez es más difícil ver a tus amigos y coordinar horarios... por diferentes cuestiones: trabajo, estudio, pareja, etc... Y cada vez disfrutas más de esa cervecita que sirve como excusa para charlar un rato.
Las multitudes ya no son "tan divertidas"... hasta a veces te incomodan.
Extrañas la comodidad de la escuela, de los grupos, de socializar con la misma gente de forma constante. Pero te empiezas a dar cuenta que mientras algunos eran verdaderos amigos, otros no eran tan especiales después de todo.
Te empiezas a dar cuenta que algunas personas son egoístas y que a lo mejor, esos amigos que creías cercanos no son exactamente las mejores personas que has conocido y que la gente con las que has perdido contacto resultan ser amigos de los más importantes para ti.
Ríes con más ganas, pero lloras con menos lágrimas, y con más dolor.
Te rompen el corazón y te preguntas como esa persona que amaste tanto te pudo hacer tanto mal.
O quizás te acuestes por las noches y te preguntes por qué no puedes conocer a alguien lo suficientemente interesante como para querer conocerlo mejor.
Y pareciera como si todos los que conoces ya llevan años de novios y algunos empiezan a casarse.
Quizás tú también amas realmente a alguien, pero simplemente no estás seguro si te sientes preparado para comprometerte por el resto de tu vida.
Atraviesas por las mismas emociones y preguntas una y otra vez, y hablas con tus amigos sobre los mismos temas porque no terminas de tomar una decisión.
Los ligues y las citas de una noche te empiezan a parecer baratos y emborracharte y actuar como un idiota empieza a parecerte verdaderamente estupido.
Salir tres veces por fin de semana resulta agotador y significa mucho dinero para tu pequeño sueldo.
Miras tu trabajo y quizás no estés ni un poco cerca de lo que pensabas que estarías haciendo.
O quizás estés buscando algún trabajo y piensas que tienes que comenzar desde abajo y te da un poco de miedo.
Tratas día a día de empezar a entenderte a ti mismo, sobre lo que quieres y lo que no.
Tus opiniones se vuelven más fuertes.
Ves lo que los demás están haciendo y te encuentras a ti mismo juzgando un poco mas de lo usual porque de repente tienes ciertos lazos en tu vida y adicionas cosas a tu lista de lo que es aceptable y de lo que no lo es.
A veces te sientes genial e invencible y otras... solo, con miedo y confundido.
De repente tratas de aferrarte al pasado, pero te das cuenta que el pasado cada vez se aleja más y que no hay otra opción que seguir avanzando.
Te preocupas por el futuro, préstamos, dinero... y por hacer una vida para ti. Y mientras ganar la carrera seria grandioso, ahorita tan solo quisieras estar compitiendo en ella.
Lo que puede que no te des cuenta es que todos los que estamos leyendo esto nos identificamos con ello.
Todos nosotros tenemos "veintitantos" y nos gustaría volver a los 17-18 algunas veces.
Parece ser un lugar inestable, un camino en tránsito, un desbarajuste en la cabeza... pero TODOS dicen que es la mejor época de nuestras vidas y no tenemos que desaprovecharla por culpa de nuestros miedos.
Te empiezas a sentir inseguro y te preguntas dónde estarás en un año o dos, pero luego te asustas al darte cuenta que apenas sabes donde estás ahora.
Te empiezas a dar cuenta que hay un montón de cosas sobre ti mismo de las que no sabías y que quizás no te gusten.
Te empiezas a dar cuenta que tu círculo de amigos es más pequeño que hace unos años atrás...
Te das cuenta que cada vez es más difícil ver a tus amigos y coordinar horarios... por diferentes cuestiones: trabajo, estudio, pareja, etc... Y cada vez disfrutas más de esa cervecita que sirve como excusa para charlar un rato.
Las multitudes ya no son "tan divertidas"... hasta a veces te incomodan.
Extrañas la comodidad de la escuela, de los grupos, de socializar con la misma gente de forma constante. Pero te empiezas a dar cuenta que mientras algunos eran verdaderos amigos, otros no eran tan especiales después de todo.
Te empiezas a dar cuenta que algunas personas son egoístas y que a lo mejor, esos amigos que creías cercanos no son exactamente las mejores personas que has conocido y que la gente con las que has perdido contacto resultan ser amigos de los más importantes para ti.
Ríes con más ganas, pero lloras con menos lágrimas, y con más dolor.
Te rompen el corazón y te preguntas como esa persona que amaste tanto te pudo hacer tanto mal.
O quizás te acuestes por las noches y te preguntes por qué no puedes conocer a alguien lo suficientemente interesante como para querer conocerlo mejor.
Y pareciera como si todos los que conoces ya llevan años de novios y algunos empiezan a casarse.
Quizás tú también amas realmente a alguien, pero simplemente no estás seguro si te sientes preparado para comprometerte por el resto de tu vida.
Atraviesas por las mismas emociones y preguntas una y otra vez, y hablas con tus amigos sobre los mismos temas porque no terminas de tomar una decisión.
Los ligues y las citas de una noche te empiezan a parecer baratos y emborracharte y actuar como un idiota empieza a parecerte verdaderamente estupido.
Salir tres veces por fin de semana resulta agotador y significa mucho dinero para tu pequeño sueldo.
Miras tu trabajo y quizás no estés ni un poco cerca de lo que pensabas que estarías haciendo.
O quizás estés buscando algún trabajo y piensas que tienes que comenzar desde abajo y te da un poco de miedo.
Tratas día a día de empezar a entenderte a ti mismo, sobre lo que quieres y lo que no.
Tus opiniones se vuelven más fuertes.
Ves lo que los demás están haciendo y te encuentras a ti mismo juzgando un poco mas de lo usual porque de repente tienes ciertos lazos en tu vida y adicionas cosas a tu lista de lo que es aceptable y de lo que no lo es.
A veces te sientes genial e invencible y otras... solo, con miedo y confundido.
De repente tratas de aferrarte al pasado, pero te das cuenta que el pasado cada vez se aleja más y que no hay otra opción que seguir avanzando.
Te preocupas por el futuro, préstamos, dinero... y por hacer una vida para ti. Y mientras ganar la carrera seria grandioso, ahorita tan solo quisieras estar compitiendo en ella.
Lo que puede que no te des cuenta es que todos los que estamos leyendo esto nos identificamos con ello.
Todos nosotros tenemos "veintitantos" y nos gustaría volver a los 17-18 algunas veces.
Parece ser un lugar inestable, un camino en tránsito, un desbarajuste en la cabeza... pero TODOS dicen que es la mejor época de nuestras vidas y no tenemos que desaprovecharla por culpa de nuestros miedos.
domingo, 4 de marzo de 2012
Vos no tenés la culpa de que el mundo sea tan feo
Nunca me sentí tan mal como hoy. Bah, sí, hubo un día, o dos. Uno en especial, pero esta vez se ve heavy.
Me tomé un cuarto, me prendí un cigarrillo usado y espero a que surja efecto.
No sé cuántas veces me sentí tan poco querida y tan juzgada como hoy. Digan lo que digan, nada me va a servir, nunca me voy a sentir parte de algo, nunca voy a ser alguien, porque evidentemente así se presenta todo.
Ya estoy harta de ser infeliz, de buscar paz en todo, de buscar soluciones, y de que nadie parezca verme. Me siento un ente ayudando a los demás pero sin recibir más que la espalda de todo el mundo. Me canso, me cansé de todo, no quiero saber más nada con nadie, porque todos terminan siendo unos garcas, siempre yendo para lados convenientes... me cansé, me cansé en serio.
"Sos hermosa y capaz", capaz de qué? De vivir intentando y peleando por cosas que no tienen sentido, que no valen la pena, gente que nunca me va a tomar en cuenta? Para qué?
martes, 28 de febrero de 2012
In absentia luci, tenebrae vincunt
Días pésimos. No pasa una puta noche en la que no llore.
No tengo razones, pero no hay nada que pueda controlar esa bacteria angustiante que tengo en el cerebro.
Fui a tres entrevistas de trabajo y uno, por fin, me copó. Mañana empiezo la capacitación, me tengo que sacar sangre y esas cosas.
Mientras viajaba pensaba qué desesperación tendría en el caso de que consumiera algún tipo de estupefacientes. Al pedo, porque claramente no consumo absolutamente nada.
Hace ya dos meses que no me hablo con mi viejo. Y cada día como que me siento más afuera. Como esos juguetes que pasan de moda y quedan archivados en un depósito. O como los libros que Milillo tenía en su departamento. Justamente hoy agarré uno de Yoga. Me aburrí al toque.
Justo me acordé de ese sueño en el que me quedaba con su celular.
Y bueno, nada. Yo sé que a veces soy verborrágica pero no creo merecer que la gente me trate mal. O que directamente no me trate. No sé, quizás merezco un tiro en la frente que me deje viva y gagá. O sea siempre me sentí poco querida, pero estas semanas fueron como demasiado. Como demasiado poco querida, demasiado poco tomada en cuenta, demasiado sola. Y como que también demasiado emprejuiciada. Puede ser igual que cada día esté un poco más tarada que antes, pero no es motivo para que me tomen el pelo, me traten mal, me boludeen y me digan cosas que creo no tienen nada que ver conmigo. Porque dale, todo el mundo no puede estar errado. Quiero decir, o soy yo, o son ellos. Posta, ya no sé qué hacer conmigo misma.
Me dicen que vaya al psicólogo, bla bla bla. Primero, qué saben ellos si necesito o no ayuda psicológica? Segundo, no tengo ganas y no creo que pueda solucionar nada. Mi vida es un asco ya de por sí y las palabras de un licenciado no me van a servir de nada. Digo, la mayoría van para que las orienten en su vida. Yo no necesito orientación de nada, yo necesito una soga y un árbol cerca. Nada más.
Igual lo copado de todo esto es que me siento identificada con un personaje ficticio muy tonto y patético y me voy a tatuar una frase re linda de esa saga ficticia re linda en el brazo.
Pobres lo que leen esto, deben pensar como yo tantas veces pensé, que yo me creo un mundo angustiante y que soy malísima, horrible, miserable. Detesto confirmarles que tienen razón. Perdón por decepcionarlos!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)