
El sábado salimos y creo que tomé muchísimo más de lo que solía tomar. Quizás no fue eso, porque hacía un mes y medio que no salía y me cayó todo muy mal. Mientras volvía en el remis me vomité encima, mi novio tuvo que decirle al remisero que pare y escupí todo. Enseguida llegamos a mi casa, me fui a acostar y cuando le hice caso a mi novio de levantarme para ir a vomitar al baño, largué todo en mi pieza.
Me imagino lo bizarra (además de lo asquerosa) que pueden ser las imágenes. Primero, acostada, mareada. A los dos segundos, sentándome para levantarme y que el vómito me tome desprevenida. Creo que ya estamos listos para casarnos.
El lunes fue a la universidad casi arrastrándome. No sólo me pesaba la descompostura de la salida, sino que ya se había instalado a mi cuerpo (y creo que por culpa del vientito que corría en el Northlands) una horrorosa y patética gripe. Recuerdo estar en el estudio de TV y que los ojos se me cerraran.
En el colectivo de vuelta, nos sentamos en los primeros dos asientos. Siempre consideramos esos asientos como los "peores", porque probablemente se lo tengas que ceder a algún viejo pelotudo, a alguna vieja histérica o a alguna embarazada (no encontré ninguna buena bardeada).
Ya de entrada la vieja estaba loca. Se ve que contó mal las monedas y le faltaba una, y el colectivero le refutaba su teoría, y para qué. Se tomó todo muy a pecho y esperó (y esto es sensacional) al lado de la máquina, porque decía que le había tragado una moneda de más, y que en el próximo que sacara boleto le iba a caer su moneda. No sólo se quedó enojada por eso, sino que como no le cedimos el asiento (porque no era TAN vieja) nos habló muy mal porque no le dimos el asiento a un viejo. ¡El tipo ni siquiera había terminado de sacar el boleto y ya la vieja quería hacerse la justiciera! No sólo me levanté y le cedí el asiento al viejo, sino que le dije a la vieja que no lo había visto, que si lo hubiera visto se lo hubiera dado. Con toda la bronca del mundo se lo dije, por mal educada. Detesto a la gente que se pone loca, ¡NO TODOS ESTAMOS ATENTOS! ¡No todos estamos mirando lo que los demás hacen, ni lo que son! ¡No nos jodan! ¡Háblennos bien! ¡No somos hijos de putas, los hijos de putas son ustedes!
La re concha puta de las viejas pelotudas.